Es el régimen económico matrimonial establecido por defecto en el Código Civil para los territorios que aplican la regulación civil común. Se denomina sociedad de gananciales.

Básicamente, implica la existencia de un patrimonio común a los cónyuges que se forma con los ingresos obtenidos por estos durante la vigencia del régimen, sin contar los bienes legalmente considerados privativos (bienes anteriores al matrimonio, donaciones, herencias, ropa personal ordinaria…).

Son bienes gananciales (comunes), entre otros, las rentas del trabajo, los intereses y rendimientos de otros fondos o bienes (sean o no comunes), las empresas fundadas o los bienes adquiridos con fondos o bienes gananciales…

Hay territorios que aplican por defecto otro régimen: por ejemplo, en Catalunya, en la Comunidad Valenciana y en las Islas Baleares se aplica el de separación de bienes; en Aragón, el de consorcio conyugal (más parecido al de gananciales); en Navarra, el de conquistas (también similar al de gananciales)…

Para no aplicar el régimen legal por defecto en el territorio generalmente es preciso formalizar capitulaciones matrimoniales (acuerdos de los cónyuges sobre el régimen matrimonial).

Son medios de pago sustentados en una tarjeta que se diferencian de las tarjetas de crédito y de débito en que solo contemplan la posibilidad de pago aplazado con intereses: no incluyen la opción de pago a fin de mes sin intereses ni la de pago al contado (apunte inmediato en la cuenta asociada).

Al disponer solo de la modalidad a crédito con intereses, funcionan como una línea de crédito en cuenta corriente. Admiten solo el pago del total pendiente con cuota fija o con cuota periódica (con unos mínimos y máximos).

El hecho de que estas tarjetas devenguen a menudo intereses elevados y no dispongan de opciones para evitarlos ha dado lugar a una fuerte controversia sobre la escasa adecuación de este tipo de producto para muchos consumidores.

En esta línea, ha habido decisiones judiciales que han determinado que algunas de estas tarjetas, comercializadas entre el público con cierta agresividad, tenían intereses abusivos y sus condiciones de pago alargaban la operación de crédito.

La consecuencia es que ello ha abierto la puerta a las reclamaciones de usuarios endeudados a las entidades emisoras por este tipo de instrumento de pago.

No debe confundirse este tipo de tarjeta con la mayoría de las tarjetas de crédito convencionales que disponen de la opción de fijar el pago aplazado a cuota proporcional o fija pero también permiten al titular optar por el pago sin intereses a final de mes.

31 de marzo 2021

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