Procedimiento judicial que tiene por objeto lograr que el deudor insolvente con impagos satisfaga las deudas pendientes con sus acreedores en la medida de lo posible. Para ello, se busca la facilitación de acuerdos de pago (aplazamientos, fraccionamientos, reducciones…) o se procede a la liquidación de patrimonio (venta para dedicar el importe a los pagos), entre otras posibles medidas, si esos pactos no prosperan o se incumplen.

El pago de las deudas de los acreedores en la liquidación debe respetar ciertas prelaciones en función de su tipología, ya que unos derechos de cobro tienen más preferencia que otros.

Es la situación en la que una persona física o jurídica no puede hacer frente a las deudas con su patrimonio (ni siquiera a las que tienen vencimientos a medio y largo plazo).

Por extensión, puede calificarse también de insolvente al que sí posee un cierto patrimonio con un valor relevante pero que es de difícil conversión en dinero (por falta de demanda en el mercado o por otras limitaciones) o solo puede desinvertirse con grandes pérdidas (muy a la baja), de modo que difícilmente llegaría con él a cubrir con normalidad sus compromisos de pago.

Situación en la que una persona o empresa soporta un nivel de endeudamiento que incluye compromisos de pago o devolución de dinero a sus acreedores que son excesivos para cubrirlos con normalidad con su patrimonio actual o futuro.

17 de febrero 2021

¿Qué es la Ley de la Segunda Oportunidad?

Ley de la Segunda Oportunidad

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