178.000 euros perdonados a recepcionista de Sevilla en un año y ocho meses
Cuando acudió a nosotros para resolver el problema de endeudamiento que tenía, Juan trabajaba como recepcionista de un hotel pero antes había tenido su propia sociedad. Aquí te contamos qué le pasó.
Hay empresas que se pueden reflotar y otras que no
Salvo algunas excepciones, lo habitual es que los negocios tarden algo de tiempo en arrancar. Es una especie de regla no escrita que está en la mente de cualquier emprendedor y que le permite tener paciencia y no tirar la toalla antes de tiempo.
Juan (nombre ficticio) no fue una excepción. Él creía en su proyecto y estaba seguro de que era cuestión de tiempo que cogiera la tracción adecuada para empezar a dar beneficios.
Por eso, cuando pasaban los meses y los ingresos estaban lejos de poder cubrir los gastos no dudó en recurrir a la financiación ajena para inyectar la liquidez necesaria.
Con lo que consiguió en un primer momento no hubo suficiente así que repitió la operación varias veces más hasta que no le quedó más remedio que aceptar que el negocio no funcionaba, que lo más probable es que no llegara a hacerlo en el futuro y que ya había sobrepasado con creces la línea de lo razonable en lo que a deuda se refiere. Así que cerró y empezó a buscar trabajo en su Sevilla natal.
Las sociedades limitan la responsabilidad de los socios
Las sociedades responden frente a terceros con sus propios bienes de forma que el patrimonio de los socios queda a salvo de posibles descalabros económicos que puedan afectar al negocio.
Pero, claro, cuando una empresa está empezando y no tiene patrimonio propio suficiente como para respaldar los préstamos que pida, los bancos no dan ningún crédito sin contar con un aval.
Y en esas se vio Juan: con una deuda de 178.000 euros que tenía que pagar por ser avalista de la sociedad y también, de cara a Hacienda y la Seguridad Social, por ser su administrador.
Todo lo que tenía lo había invertido en el negocio así que era de todo punto imposible poder lo que le reclamaban. Tras un tiempo dándole vueltas se decidió a contactar con Libertad Sin Deudas y nuestro abogado Ernesto Israel Bellido Márquez consiguió la exoneración de todo lo que debía en un proceso que duró algo más de año y medio debido a que hubo que liquidar algunos bienes.
El mecanismo de la Segunda Oportunidad como solución para los avalistas
La ley de la Segunda Oportunidad es cada vez más conocida pero aún no lo es tanto el hecho de que también es aplicable a quienes no han contraído las deudas directamente sino que están obligados a pagarlas como consecuencia de su condición de avalista.
Al igual que ocurre con los particulares que se han endeudado en su propio nombre o con los autónomos que deben dinero por el desarrollo de su negocio, los avalistas tienen que cumplir los requisitos que exige la ley y que son bastante simples: ser persona física, tener dos o más acreedores y demostrar tanto que se es insolvente como que se ha actuado con buena fe.
Si es tu caso, no le des más vueltas y contacta con nosotros en este momento. Ese será el primer paso hacia la nueva vida sin deudas de la que Juan y otras muchas personas ya están disfrutando.
Teléfono y whatsapp: 622 83 50 42
Auto de cancelación de deuda
Haciendo clic en el enlace puedes ver el auto por el que el Juzgado de Sevilla canceló todo lo que debía Juan: resolución del procedimiento.