560.000 euros perdonados a empresario de Madrid en 11 meses
Más de medio millón de euros perdonados gracias al trabajo del abogado especializado en la Ley de Segunda Oportunidad, y colaborador de Libertad Sin Deudas, Eloi Esmerats Rodríguez.
Publicado 10/05/24
Actualizado 01/11/25
ARTÍCULO VERIFICADO POR:
Abogado concursal especializado en Ley Segunda Oportunidad
Avalar préstamos a sociedades propias
A tener un volumen de deuda de un importe tan alto se puede llegar por diferentes motivos. En el caso que nos ocupa el origen fue, como ocurre en tantas y tantas ocasiones, un negocio que movía mucho dinero y que fue a pique.
Álvaro, empresario de Madrid, se dedicaba a la importación y exportación de electrodomésticos, teléfonos, tablets y otros aparatos electrónicos. Lo hacía a través de varias sociedades de las que era propietario.
Normalmente, uno de los motivos por los que un empresario individual constituye una entidad mercantil es asegurar que su patrimonio personal quede a salvo en caso de que la empresa vaya mal.
Y es que tanto las sociedades limitadas como las anónimas responden con sus propios bienes de las deudas que hayan contraído pero, en caso de impago, estas nunca se trasladan a los socios. Solo en ciertos casos previstos por la ley podrían ser responsables los administradores.
Sin embargo, en el caso de Álvaro, este objetivo tan común no se consiguió debido a las características propias de los negocios que se dedican al comercio internacional, en los que las operaciones se suelen llevar a cabo mediante la figura del crédito documentario. En él intervienen varias entidades bancarias (como mínimo una en el país de origen y otra en el de destino) que, además de adelantar los fondos, aseguran la entrega de la mercancía.
El inconveniente es que requieren de fuertes garantías, de forma que no suele ser suficiente con las que puede ofrecer la propia sociedad. Por eso, al propietario no le queda más remedio que avalar las transacciones con sus propios bienes.
Negocios grandes importes grandes
Álvaro se vio obligado a afianzar todas las operaciones porque o lo hacía así o no podía acceder al crédito.
Durante muchos años todo fue sobre ruedas, con facturaciones altas y beneficios considerables. Pero llegó un momento en que la empresa se vino abajo casi de repente.
En 2019 se produjeron dos hechos bastante graves: por un lado, varios clientes importantes no pagaron las facturas pendientes y tampoco se pudo recuperar la mercancía entregada. Y por otra parte, se compraron ciertas partidas con importantes defectos (sin saberlo, lógicamente) y hubo que responder ante todos aquellos que se quejaron del mal funcionamiento de los productos.
Las pérdidas fueron tan grandes que hubo que cerrar las diferentes sociedades y los bancos reclamaron lo que se les debía al avalista que era Álvaro.
Quién lo iba a decir…
Después de intentar diferentes opciones para por lo menos rebajar la deuda, Álvaro se rindió a la evidencia: su situación económica nunca le iba a permitir pagar todo lo que debía porque la cuantía era enorme.
Y aceptar esa realidad le llevó a buscar una solución diferente a todo lo que había hecho hasta la fecha. Se puso en contacto con nosotros y desde Libertad Sin Deudas le facilitamos una primera reunión con uno de los abogados que colaboran con nosotros y todo la maquinaria se puso en marcha.
Una vez comprobado que se reunía los requisitos previsos en la Ley de Segunda Oportunidad se inició el proceso en el Juzgado y en once meses consiguió el perdón de un total de 560.000 euros.
Quien iba a decir que algo así fuera posible, ¿verdad?
Si tu también eres insolvente no dejes pasar más tiempo. Llámanos ahora y da el primer paso hacia una vida sin deudas.
Auto de cancelación de deuda
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