Cancelan 145.000 euros en dos meses a un profesor de Madrid
¿Cómo puede llegar a acumular una deuda imposible de devolver una persona soltera, sin hijos y con un sueldo fijo más que decente? Aquí te lo contamos.
Publicado 30/06/24
Actualizado 14/07/25
ARTÍCULO VERIFICADO POR:
Abogado concursal especializado en Ley Segunda Oportunidad
Cuando tienes que volver a casa de tus padres pero no por ti, sino por ellos
Desde que sus padres dejaron de trabajar y sus ingresos empezaron a ser prácticamente inexistentes, Julián (nombre ficticio) comenzó a ayudarles económicamente.
Es más habitual lo contrario, pero hay muchos casos en los que los hijos se ven en la situación de tener que echar una mano a sus padres.
Sin embargo, lo particular de este caso es que la magnitud de la ayuda que necesitaban estaba muy por encima de sus posibilidades. Pero de eso se dio cuenta cuando pasó el tiempo y la realidad se tornó insostenible.
Los padres se hacían cargo de los gastos de luz y agua y de muy poco más, así que Julián pagaba la cuota de la hipoteca y les entregaba dinero para pasar el mes.
Muy pronto tuvo que empezar a endeudarse porque de gastos fijos tenía el préstamo hipotecario de los padres, el alquiler de su piso y lo necesario para vivir los tres.
La bomba de oxígeno que eso le supuso le duró poco así que pidió un nuevo préstamo para intentar salir a flote, además de dejar su vivienda e instalarse con ellos para reducir costes.
Pero el efecto bola de nieve que se suele producir en estos casos ya había comenzado y con un solo sueldo es prácticamente imposible pararlo: volvió a pedir otro préstamo mayor para reunificar todos los pequeños y los créditos de las tarjetas y aún así las deudas siguieron creciendo.
Préstamos personales frente a préstamos hipotecarios
Los acreedores de Julián eran todos entidades bancarias y de crédito, y la totalidad de la deuda se generó mediante préstamos de naturaleza personal.
Aparte de que jurídicamente son figuras distintas, las cuotas que originan los préstamos personales son mucho más altas que los hipotecarios y ello por dos motivos: por un lado, porque el número de años a lo largo de los cuales se liquida el importe total es mucho más corto. Pocas entidades conceden un plazo superior a los 8 años, mientras que en las hipotecas es habitual contratarlas a 20, 25 o incluso 30 años.
Y por otro lado, el tipo de interés que se aplica en uno y otro caso también varía bastante, siendo en las hipotecas mucho más bajo.
Por eso, las cuotas mensuales a las que Julián tenía que hacer frente eran tan altísimas que le resultaron totalmente inasumibles.
En la Ley de Segunda Oportunidad estuvo la solución
Fueron varios los años durante los que el protagonista de esta historia intentó resolver la situación de una manera u otra, pero finalmente tuvo que rendirse a la evidencia: su nivel de endeudamiento era tal que sin ayuda no podría ponerle fin.
Y así fue como tuvo conocimiento del procedimiento regulado en la Ley de Segunda Oportunidad y de que se presentaba como una posibilidad real de dejar el marcador a cero y poder seguir hacia adelante de nuevo.
Uno de nuestros abogados se encargó de su expediente y en un tiempo récord de solo dos meses consiguió la cancelación de todo el importe que debía y que ascendía a 145.000 euros.
Si tú también eres insolvente y quieres poner fin a la situación tan crítica en la que te encuentras haz como Julián: llámanos, y desde Libertad Sin Deudas te facilitaremos una primera reunión gratuita y sin compromiso con uno de nuestros abogados, donde terminarás con una idea bastante clara de las posibilidades reales de que tu causa prospere ante el Juzgado.
Hazlo ahora y empieza ya el camino hacia una nueva vida.
Auto de cancelación de deuda
Clicando en el siguiente enlace puede consultarse el auto de cancelación de deuda correspondiente a este caso. Los datos de las personas implicadas han sido borrados por motivos de privacidad: Cancelan 145.000 euros en dos meses a un profesor de Madrid.