En 4 meses este pensionista de Girona consiguió el perdón de 37.000 euros
El protagonista de este caso de éxito pasó de tener una empresa más que rentable a cobrar una pensión de 900 euros. Esto fue lo que pasó.
Un trabajo con graves secuelas físicas
Sebastián (nombre ficticio) tenía una empresa con la que se dedicaba a la señalización y mantenimiento de carreteras y vías públicas. Con el COVID el trabajo disminuyó considerablemente. No solo durante el confinamiento bajó a cero sino que al terminar este, el volumen de contratos cayó en picado.
Cuando poco a poco el tejido empresarial empezó a recuperarse también lo hizo su negocio, pero nunca llegó al nivel de antes de la pandemia y ni siquiera se acercó. La consecuencia de esto fue la previsible: ERTES, despidos y gastos enormes en un escenario de ingresos bastante bajos.
De ahí que solicitara varios préstamos con los que cubrir el déficit que se produjo. En principio, esta salida podría haber sido buena si la situación no hubiera empeorado debido al problema de salud que Sebastián venía arrastrando.
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Y es que una actividad en la que había que manejarse con tanto peso y que implicaba una serie de movimientos de espalda nada sanos iba pasando factura, hasta que desembocó en una enfermedad grave de columna y el sometimiento a una operación de bastante riesgo.
El resultado fue la imposibilidad de seguir trabajando y el reconocimiento de una pensión por incapacidad de 900 euros, con la cual era de todo punto inviable vivir y pagar las deudas.
La Ley de Segunda Oportunidad
Casi todos los cambios comienzan con una forma de pensar distinta o, al menos, en el caso de Sebastián eso fue lo que ocurrió: pasó de un continuo “esto no lo puedo pagar” en su cabeza a un “cómo podría solucionar esto”. Es decir, cambió el lamento y una actitud pasiva por la curiosidad y la acción que le llevó a dar con la salida.
Así, descubrió que existía un procedimiento judicial con el que muchas personas habían conseguido la cancelación de sus deudas. Investigó y vio que se trataba del contemplado en la Ley de Segunda Oportunidad y que tal vez fuera una opción para él.
Para salir de dudas y tener una visión más clara del tema nos llamó y en Libertad Sin Deudas le proporcionamos toda la información que necesitaba. Cuando quedó claro que, a priori, cumplía todos los requisitos que exige la ley de la segunda oportunidad le pusimos en contacto con un abogado especializado en esta materia que operaba en su localidad con el que mantuvo una primera reunión totalmente gratuita.
Las posibilidades de éxito eran reales así que se decidió a iniciar el proceso judicial que terminó en solo cuatro meses con la exoneración total y definitiva de 37.000 euros de deuda.
No siempre se pierden todos los bienes
Para poder iniciar la vía contemplada en la Ley de la Segunda Oportunidad es necesario ser persona física, tener dos o más acreedores y demostrar tanto que se es insolvente como que no se ha llegado a esa situación actuando de mala fe.
Todos aquellos que cumplan esas condiciones pueden obtener la cancelación de la totalidad de las deudas o de una parte de ellas.
En ocasiones (dependiendo del caso concreto) el perdón conlleva la pérdida del patrimonio pero en otras no sucede esto.
Sebastián, por ejemplo, ha podido mantener su vivienda habitual con el compromiso de seguir pagando la hipoteca que pesa sobre la misma. Esta deuda no se ha cancelado pero tampoco ha perdido el inmueble.
Si tú tampoco puedes hacer frente al pago de tus deudas no le des más vueltas y llámanos. La maquinaria se pondrá en marcha y podrás dejar atrás la situación tan crítica en la que te encuentras.
Auto de cancelación de deuda
Clicando en el siguiente enlace puede consultarse el auto de cancelación de deuda correspondiente a este caso. Los datos de las personas implicadas han sido borrados por motivos de privacidad: En 4 meses este pensionista de Girona consiguió el perdón de 37.000 €