En 3 meses perdonan 88.000 euros a camarera de León
Trabajar en la hostelería tiene algunos inconvenientes, sobre todo si tienes otros intereses. Eso le ocurría a Andrea, nuestra clienta a la que llamaremos así para proteger su privacidad.
Cambiar de trabajo para cambiar de vida
La pasión de Andrea era viajar. Pero no hacerlo como turista, no. Ella quería instalarse en otros países, conocer otras culturas, integrarse allá donde fuera… Y para eso necesitaba una forma de ganar dinero que pudiera llevar a cabo desde cualquier lugar del mundo.
Siempre había trabajado como camarera en su León natal y no tenía formación que le permitiera acceder a algún trabajo online, pero le gustaban mucho las inversiones. Así que convertirse en trader le pareció una opción muy buena para lo que ella quería, que era libertad geográfica y de horario.
Lo primero de lo que se dio cuenta cuando empezó a investigar fue de que si quería convertirse en una profesional de ese campo y vivir de ello tenía que formarse y aprender, primero en términos generales y después en algunos campos más específicos.
Así que compró sus primeros cursos, para lo cual ya pidió algún que otro préstamo. Luego contrató una mentoría que pensó que le sería muy útil para empezar, así que no le importó aumentar su deuda.
Y cuando se vio lo suficientemente preparada empezó con sus primeras operaciones. En algunas ganó dinero y en otras no, pero lo importante para ella era coger soltura.
Poco a poco fue perdiendo el miedo a arriesgar un dinero que en realidad no era suyo y se fue encontrando más segura. Empezó a actuar en las Bolsas de todo el mundo y llegaron los primeros meses con algo de beneficios y el establecimiento de un sistema con el que manejarse.
El peligro de los mercados
Todo esto lo hacía en el tiempo que le quedaba libre después del trabajo y, como no disponía de mucho, disminuyó el número de operaciones pero aumentó su importe.
En varios reveses perdió bastante dinero aunque siguió adelante con el convencimiento de que encontraría la forma de vivir del trading. Pero no fue así. De hecho, todo terminó con una deuda tan grande que su pago se escapaba completamente a sus posibilidades.
Cuando Andrea contactó con nosotros, nos comentó que, viendo las cosas con retrospectiva, se había dado cuenta de que cometió dos errores importantes:
Uno fue no ser consciente del peligro real que entrañan las operaciones en Bolsa. Sobre todo cuando no te dedicas a invertir sino a especular, como era su caso. Se trata de un mercado tan sensible a cualquier acontecimiento o rumor que resulta muy imprevisible, y ella no adoptó las medidas de seguridad necesarias para minimizar los riesgos.
Y el otro fue no admitir a tiempo que el camino que había decidido tomar, y por el que se estaba endeudando, había cogido un cariz muy peligroso y que no solo no le iba a ayudar a cumplir su sueño sino que la estaba llevando a una ruina cada vez mayor.
La Segunda Oportunidad le permitió conservar su vivienda
Como para otros muchos ciudadanos de León, y del resto del territorio español, el procedimiento regulado en la Ley de la Segunda Oportunidad fue la solución a sus problemas, porque gracias al trabajo de nuestros abogado y en un proceso que duró solo tres meses, consiguió el perdón de las deudas que contrajo y que ascendían a 88.000 euros.
Pudo, además, conservar su vivienda habitual porque sobre ella recaía una hipoteca cuyas cuotas no dejó de pagar en ningún momento. Así que el éxito fue total.
Auto de cancelación de deuda
Haciendo clic en el enlace puedes ver el auto por el que se canceló todo lo que debía nuestra clienta de León: resolución del procedimiento.