Cancelados 24.585 € a una avalista de Cuenca sin ingresos ni patrimonio en solo 9 meses
Las deudas contraídas como avalista también pueden exonerarse. Eso fue lo que ocurrió con María, una clienta a la que llamaremos así para proteger su privacidad.
Publicado 18/07/25
Actualizado 13/10/25
La Ley de la Segunda Oportunidad ha demostrado una vez más ser una herramienta eficaz para quienes cargan con deudas que ni siquiera han generado directamente. Es el caso de María, una vecina de Cuenca, que arrastraba embargos por avalar a familiares y amigos. Gracias a este mecanismo legal, hoy ha conseguido la cancelación total de su deuda y puede mirar al futuro sin lastres.
Si tú también firmaste como avalista y ahora te persiguen por impagos ajenos, la Ley de la Segunda Oportunidad puede darte la libertad que necesitas para empezar de nuevo.
De avalista solidaria a endeudada injustamente
María nunca solicitó préstamos para sí misma, pero sí puso su firma como aval en varios créditos destinados a su hermano y dos amigos. Cuando ellos dejaron de pagar por razones económicas, las entidades financieras fueron directamente contra ella. El resultado: procesos judiciales abiertos y embargos, a pesar de que nunca se benefició de ese dinero.
A estas deudas como avalista se sumaban un par de tarjetas de crédito a título personal por unos 2.000 €, pero el 80 % del total de la deuda tenía origen en esos avales.
Sin patrimonio ni ingresos, pero con una nueva oportunidad
María no tenía bienes a su nombre: ni coche, ni vivienda, ni ingresos estables. No estaba casada, no tenía personas a su cargo, y pagaba 500 € de alquiler al mes. Su situación económica y personal encajaba perfectamente en un concurso sin masa, el procedimiento más ágil dentro de la Ley de la Segunda Oportunidad.
Aunque al principio le costó tomar la decisión, acabó confiando en el equipo legal y el proceso fue rápido y eficaz.
El 19 de junio de 2024, se declaró el concurso y el 3 de marzo de 2025, se concedió la exoneración completa de las deudas. Al cabo de 9 meses y, con el apoyo constante de su abogado, María consiguió la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI). Es decir, la cancelación total de los 24.585 € que le reclamaban.
Hoy, María ha dejado atrás esa carga injusta y se ha dado de alta como trabajadora autónoma, dispuesta a empezar una nueva vida financiera con dignidad y tranquilidad. Una prueba más de que la Ley de la Segunda Oportunidad no solo cancela deudas, sino que restituye el derecho a volver a empezar.
Auto de cancelación de la deuda
A continuación, puedes ver cómo se canceló todo lo que debía esta persona de Cuenca . Aquí te dejamos el auto de resolución.