Cancelados 57.391 € a una trabajadora de Leganés en solo 6 meses
Cuando un negocio familiar fracasa y además se pierde la vivienda, las deudas pueden convertirse en una losa imposible de levantar. Eso fue lo que le ocurrió a Laura (nombre ficticio para proteger su intimidad), una trabajadora de Leganés que acumuló más de 57.000 € de deuda hasta que la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió empezar de nuevo en apenas seis meses.
Laura y su marido emprendieron juntos una actividad empresarial que durante un tiempo fue la principal fuente de ingresos y estabilidad económica de la familia. Como muchos autónomos y pequeños empresarios, dedicaron todo su esfuerzo y recursos a sacar adelante el negocio, que representaba no solo una forma de vida, sino también un proyecto común.
Sin embargo, con el paso de los años, la situación económica se fue deteriorando hasta volverse insostenible. Los ingresos ya no eran suficientes para cubrir los gastos derivados de la actividad y, finalmente, se vieron obligados a liquidar por completo el activo empresarial. Esa pérdida supuso un duro golpe tanto en lo personal como en lo financiero, dejando a la familia sin su principal fuente de ingresos.
A las dificultades del cierre se sumó un problema aún mayor: la pérdida de su vivienda habitual, que tuvieron que entregar en dación en pago. Pese a ello, la deuda hipotecaria no quedó saldada en su totalidad y la entidad financiera continuó reclamando cantidades pendientes. La familia, que lo había puesto todo en su negocio y en su hogar, se encontró atrapada en una situación de insolvencia absoluta.
Unos ingresos insuficientes para sostener la deuda
Posteriormente, Laura comenzó a trabajar para la empresa ONET Iberia Soluciones S.A., con un sueldo fijo mensual. Este ingreso le permitía cubrir los gastos más básicos del día a día, pero no ofrecía margen suficiente para hacer frente a una deuda acumulada de 57.391 €. Cada mes, la brecha entre lo que ganaba y lo que debía se hacía más grande, situándola en un callejón sin salida.
Casada en régimen de gananciales y sin patrimonio adicional con el que responder, la presión de los acreedores era constante. La familia había agotado todos sus recursos: primero el negocio, después la vivienda y, finalmente, cualquier posibilidad de generar ingresos extraordinarios que permitieran remontar. En estas circunstancias, la insolvencia no era una elección, sino una realidad inevitable.
El día a día se convirtió en un ejercicio de resistencia, intentando atender lo más urgente mientras las deudas seguían pesando como una losa. La falta de soluciones viables dejaba claro que la única salida pasaba por acudir a un mecanismo legal que les permitiera empezar de nuevo.
Una segunda oportunidad en Leganés
Consciente de que no existía otra salida viable, Laura decidió dar el paso y contactar con Libertad Sin Deudas para valorar la opción de acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad. Tras la primera consulta gratuita, se confirmó que cumplía con todos los requisitos para iniciar el procedimiento, lo que supuso un rayo de esperanza en una etapa de gran incertidumbre.
El proceso avanzó con rapidez y, en apenas seis meses, el juzgado aprobó la exoneración de todas sus deudas. Los 57.391 € que arrastraba quedaron cancelados de manera definitiva, liberando a la familia de una carga que parecía imposible de superar.
Hoy, Laura y su marido han dejado atrás un pasado marcado por la pérdida de su negocio y su vivienda. Gracias a esta resolución, pueden mirar al futuro sin miedo a los acreedores ni a la amenaza de nuevas reclamaciones. Su caso refleja cómo la Ley de la Segunda Oportunidad es un recurso real y eficaz para familias que, tras perderlo todo, merecen la posibilidad de empezar de nuevo.
Auto de cancelación de la deuda
El 18 de julio de 2024, se dictó el auto que confirmaba la cancelación de todas las deudas de Laura, liberándola de los 57.391 € que le reclamaban. A continuación, puedes ver el auto de resolución.