Cancelados 73.571 € a un matrimonio de Leganés, que pudo conservar su vivienda gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad, en 8 meses
Cuando las cuotas de los préstamos superan lo que una familia puede ingresar cada mes, la deuda se convierte en una trampa imposible de sostener. Eso fue lo que le ocurrió a Carmen (nombre ficticio para preservar su intimidad) y a su marido, un matrimonio de Leganés que acumuló más de 73.000 € de deuda y que, gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad, logró salir adelante sin perder su vivienda.
Durante años, Carmen y su marido recurrieron a préstamos personales y tarjetas de crédito con distintas entidades para poder hacer frente a los gastos cotidianos. Entre sus acreedores figuraban Carrefour, Santander, Bankinter, Cofidis, Sofinco, Welp y El Corte Inglés. Lo que en un principio parecían soluciones puntuales terminó convirtiéndose en un problema estructural, ya que los intereses y las cuotas se fueron acumulando hasta formar una deuda global que ascendía a 73.571 €.
Las cuotas mensuales superaban los 2.200 €, una cantidad inasumible para la economía familiar. El desequilibrio se agravó cuando, en busca de una salida, acudieron a una empresa de reunificación de deudas (Deuda Fix). Lejos de proporcionarles la ayuda prometida, la compañía no les ofreció ninguna solución efectiva y terminó reclamándoles además 1.400 €, aumentando todavía más la frustración y la presión económica.
La familia veía cómo cada intento de salir adelante resultaba en más obligaciones y menos margen para recuperar el control de su situación financiera. El sobreendeudamiento era evidente y los recursos para afrontarlo, cada vez más limitados.
Una economía familiar al límite
El matrimonio estaba casado en régimen de gananciales y tenía dos hijos mayores de edad. La fuente de ingresos del hogar se sustentaba en dos aportaciones: él percibía una prestación por desempleo de 1.200 € mensuales, que finalizó en junio de 2024, y ella trabajaba como comercial con un sueldo variable que rondaba los 1.460 €. En conjunto, los ingresos no alcanzaban para cubrir las necesidades básicas de la familia y al mismo tiempo hacer frente a cuotas de más de 2.000 € mensuales.
Además de las deudas privadas, Carmen mantenía una obligación con el SEPE por un cobro indebido de ERTE, que ascendía a 1.600 €. La estaba abonando de forma fraccionada, con la intención de liquidarla y así poder acogerse plenamente al procedimiento. Esta situación añadía todavía más presión a una economía ya de por sí al borde del colapso.
La combinación de ingresos limitados, deudas crecientes y obligaciones con distintas entidades colocaba al matrimonio en una posición de insolvencia evidente. La prioridad pasaba a ser buscar una solución que no solo les liberara de la presión de los acreedores, sino que también protegiera el patrimonio más importante de la familia: su vivienda.
El valor de la vivienda y la necesidad de un plan de pagos
Carmen y su marido eran propietarios de una vivienda en Leganés, con una hipoteca pendiente de unos 50.000 € que estaba al corriente de pago. El inmueble tenía un valor de mercado estimado entre 142.000 y 168.000 €, según datos de Idealista. Además, contaban con un vehículo familiar, un Seat León de ocho años de antigüedad, libre de cargas.
La vivienda representaba la principal seguridad de la familia y su conservación se convirtió en el objetivo prioritario durante todo el proceso. Para ello, se planteó la aprobación de un plan de pagos que permitiera cancelar la deuda acumulada sin poner en riesgo el hogar. Esta vía ofrecía una alternativa realista y equilibrada: por un lado, proteger la vivienda familiar; por otro, encontrar una salida ordenada al sobreendeudamiento.
El plan permitió articular una solución práctica que atendía tanto a la necesidad de la familia de mantener un techo como a la exigencia legal de reestructurar las deudas dentro de un procedimiento transparente y controlado.
Una segunda oportunidad en Leganés
Finalmente, el procedimiento se resolvió de forma favorable. En poco más de 7 meses, el juzgado aprobó la cancelación de 73.571 € de deuda. El matrimonio pudo conservar su vivienda y, gracias al plan de pagos acordado, estabilizar su situación económica tras años de incertidumbre y presión financiera.
Hoy, Carmen y su marido pueden mirar hacia adelante con la tranquilidad de saber que su hogar está protegido y que las deudas que los habían ahogado durante tanto tiempo ya no condicionan su futuro.
Este caso refleja cómo la Ley de la Segunda Oportunidad no solo permite cancelar deudas, sino que también puede adaptarse a las necesidades concretas de cada familia. Para matrimonios como el de Carmen, que desean conservar su vivienda y recuperar la estabilidad, esta ley se convierte en una herramienta fundamental para no perderlo todo y empezar de nuevo con bases más sólidas.
Auto de cancelación de la deuda
El 9 de diciembre de 2024, se dictó el auto que confirmaba la cancelación de las deudas de Carmen y su marido, liberándolos de los 73.571 € que los mantenían atrapados. A continuación, puedes ver el auto de resolución.