Ex-emprendedora de Girona cancela 67.000 euros en 6 meses
La Ley de Segunda Oportunidad también soluciona situaciones de insolvencia provocadas por una empresa ruinosa y este es un ejemplo de ello.
Todos los dueños de negocios no tienen el mismo nivel de compromiso
Tras muchos años establecida en la provincia de Girona, Gabriela emprendió con un centro de estética.
Tanto ella como su hija eran profesionales del sector con años de experiencia y muy conocidas en la zona así que decidieron ser socias además de familia.
Al principio todo iba bien, tenían bastante trabajo y con lo que facturaban cubrían los gastos, la devolución de la inversión inicial y enseguida empezaron a retirar sus sueldos. Eso sí, con mucho trabajo de ambas.
Sin embargo, una inspección municipal puso de manifiesto que no se había cumplido determinada normativa y fueron sancionadas.
La imposición de la multa fue un obstáculo pero para nada insalvable. El problema fue que la hija de Gabriela lo encajó muy mal y se desanimó tanto que decidió renunciar a su participación en el proyecto de manera total y definitiva.
El incremento de costes al ser necesario contratar trabajadores
El negocio realmente funcionaba, así que Gabriela vio perfectamente factible seguir con él. Lo único que tendría que hacer sería contratar empleados para que realizaran la parte del trabajo que desempeñaba su hija.
Pero, claro, esto es más fácil decirlo que hacerlo y sustituir a un socio con un trabajador por cuenta ajena, por muy bueno que sea este, suele tener consecuencias en diferentes aspectos de la empresa.
Y sobre todo en el económico: un empleado tiene un horario que cumplir, un sueldo que percibir al margen de que haya más o menos ingresos o más o menos gastos, unas horas extras a cobrar si corresponden, unas vacaciones que disfrutar, unas pagas extras, un coste de seguridad social más alto que lo que paga un autónomo…
Así que la salida de su socia produjo un enorme impacto negativo en los resultados de la actividad. A eso hubo que añadir el inicio de un problema de salud de Gabriela que le debilitaba mucho, por lo que no podía mantener el nivel necesario de energía durante una jornada completa.
La drástica reducción de su capacidad de trabajo fue la gota que colmó el vaso y no le quedó otra opción que echar el cierre, lo que implicó dejar de pagar las facturas y préstamos pendientes.
A partir de ahí las reclamaciones y demandas no se hicieron esperar y Gabriela, que por su problema de salud tampoco estaba al 100%, se dio cuenta de que no tenía posibilidad alguna de hacer frente al pago de todo lo que le pedían.
Otro caso de éxito más para Libertad Sin Deudas
Ante una situación así lo mejor es ponerse en manos de un profesional especializado en cancelación de deudas y, principalmente, en el procedimiento regulado en la Ley de Segunda Oportunidad, porque es al que se pueden acoger las personas físicas que no tienen bienes suficientes para hacer frente a las obligaciones que han contraído.
Y eso fue justamente lo que hizo Gabriela. Contactó con nosotros y una vez que le brindamos toda la información que necesitaba y resolvimos sus dudas, le facilitamos una primera reunión gratuita con uno de nuestros abogados en la que ya se concretaron más aspectos específicos de su caso.
Esa reunión no le comprometía a nada pero ella decidió iniciar los trámites legales pertinentes y el resultado fue todo un éxito: le perdonaron todo lo que debía (67.000 euros) en tan solo 6 meses.
Si tú también eres insolvente haz como Gabriela. Llámanos ahora y da el primer paso hacia una nueva vida.
Auto de cancelación de deuda
Clicando en el siguiente enlace puede consultarse el auto de cancelación de deuda correspondiente a este caso. Los datos de las personas implicadas han sido borrados por motivos de privacidad: Ex-emprendedora de Girona consigue el perdón de 67.000 euros en 6 meses.