Cancelados 69.377 € a una vecina de Santander divorciada en solo 2 meses
Los microcréditos y las tarjetas de crédito pueden convertirse en un problema cuando se acumulan con el paso del tiempo. Eso fue lo que le ocurrió a Clara (nombre ficticio para proteger su intimidad), una vecina de Santander que alcanzó casi 70.000 € de deuda hasta que la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de ellas en solo dos meses.
Publicado 29/09/25
Actualizado 29/09/25
Clara había acumulado numerosas deudas con distintas entidades financieras. Entre ellas se encontraban un préstamo con CaixaBank, una tarjeta de crédito del Banco Sabadell y la conocida Carrefour Pass, que durante años habían ido generando intereses y cuotas difíciles de asumir.
Además, arrastraba un remanente de 22.000 € derivado de una vivienda que, hace casi una década, entregó en dación en pago. Aunque aquella operación le permitió desprenderse de la hipoteca, la deuda residual nunca desapareció y continuaba figurando en la CIRBE, sumándose a sus obligaciones pendientes.
En conjunto, las deudas con bancos y entidades financieras superaban los 44.000 €. A esta cifra se añadían 24.000 € que Clara había pedido a su propio hermano en un intento desesperado por mantener a flote su economía familiar, así como una reclamación de 2.000 € por parte de una mutua. Todo ello configuraba un escenario de endeudamiento insostenible, que alcanzaba los 69.377,58 €, una cantidad imposible de devolver con sus ingresos actuales.
La situación de Clara reflejaba un patrón muy común: pequeñas obligaciones financieras, tarjetas y créditos de consumo que, sumados con el paso del tiempo, acaban formando una carga desproporcionada y difícil de afrontar.
Lo que comenzó como una ayuda puntual, se transformó en una bola de nieve que crecía sin freno.
Sin bienes y con ingresos limitados
Clara se encontraba en una posición especialmente delicada. Divorciada y sin bienes inmuebles ni vehículos a su nombre, no tenía un patrimonio sobre el que apoyarse. Sus ingresos mensuales, en torno a los 1.300 €, apenas alcanzaban para cubrir los gastos más esenciales de vivienda, alimentación y necesidades cotidianas. El margen para destinar a deudas era prácticamente inexistente.
Aunque en ese momento no estaba siendo objeto de embargos ni procedimientos judiciales, la amenaza era real y cada vez más cercana. La presión de los acreedores y la acumulación de intereses hacían evidente que la situación no podía prolongarse mucho más antes de derivar en un colapso económico completo. La sensación de vivir pendiente de llamadas, cartas y notificaciones, sin un horizonte claro de solución, se convertía en una carga emocional añadida.
Este estado de insolvencia absoluta no era fruto de una mala gestión puntual, sino de un cúmulo de circunstancias que habían limitado su capacidad de reacción. La ausencia de bienes, la dependencia de un salario ajustado y la falta de margen para renegociar con las entidades convertían su caso en un claro ejemplo de bloqueo financiero.
Una segunda oportunidad en Santander
Frente a esa realidad, Clara decidió dar un paso valiente y contactar con Libertad Sin Deudas, para valorar sus opciones de acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad en una primera consulta gratuita. Con la ayuda de profesionales especializados, presentó su caso ante el juzgado de Santander. La claridad de su situación y la inexistencia de bienes que liquidar facilitaron que el procedimiento avanzara con agilidad.
En un plazo de apenas dos meses, el juzgado aprobó la cancelación total de sus deudas. Los 69.377 € que durante años habían sido una losa quedaron definitivamente exonerados, permitiéndole dejar atrás esa etapa y comenzar de nuevo con una economía saneada.
Este caso demuestra cómo la Ley de la Segunda Oportunidad no solo es útil para quienes tienen grandes préstamos hipotecarios, sino también para quienes, como Clara, se ven atrapados en microcréditos, tarjetas y préstamos al consumo que terminan asfixiando cualquier proyecto de vida. Gracias a esta herramienta legal, Clara ha podido liberarse de una carga que parecía interminable y recuperar la tranquilidad financiera que había perdido hacía años.
Auto de cancelación de la deuda
El 5 de noviembre de 2024, el juzgado aprobó la cancelación de todas las deudas de Clara, liberándola de los 69.377 € que le reclamaban. A continuación, puedes ver el auto de resolución.