Empleado de Tarragona cancela 33.000 euros en seis meses
Uno de los requisitos para solicitar la cancelación de las deudas mediante la Ley de Segunda Oportunidad consiste en ser deudor de buena fe. Aunque este concepto jurídico es más complejo de lo que pueda parecer, en realidad, la mayoría de las personas que se encuentran en situación de insolvencia cumplen esta condición.
Cuidado con las apariencias
En los negocios pasa como en todo: muchas veces la imagen que percibimos desde fuera difiere bastante de la realidad.
Hay empresas que gracias a la publicidad consiguen posicionarse como grandes compañías, potentes y rentables y de buenas a primeras aparece su quiebra en las noticias.
O algo más cotidiano: el típico bar de barrio que siempre parece estar lleno de público y de un día para otro cierra porque aún vendiendo lo que vendía no llegaba a producir beneficios.
Incluso los propios empleados del negocio suelen tener una idea sesgada y para nada cierta de los beneficios que posiblemente produzca el lugar en el que trabajan.
Nada de esto es de extrañar. En los primeros ejemplos porque casi de manera automática deducimos lo que creemos que hay detrás de la imagen que percibimos cuando la verdad es que, como no tenemos información alguna al respecto, elaboramos una pura especulación.
Y en el tercero, los trabajadores sí que tienen información de algunos aspectos del negocio pero, desde luego, son muy pocas las ocasiones en las que los números reales se conocen a fondo y con detalle.
Justo esto es lo que le ocurrió al protagonista de esta historia, al que llamaremos Julián.
De empleado por cuenta ajena a autónomo y vuelta a empezar
Trabajador de una gasolinera de una cadena importante y muy conocida, en un momento dado, a Julián le ofrecen explotar el negocio él mismo y por su cuenta.
La propuesta suponía pasar de ser empleado a no tener jefe, de cobrar una nómina a fin de mes a poder conseguir mayores ingresos en su cuenta corriente, de tener un horario estricto y unos días de vacaciones prefijados a disfrutar de más flexibilidad e incluso algo más de tiempo…
Pero, claro, todo esto también implicaba asumir otros aspectos menos atractivos, por ejemplo, la complejidad que hay que afrontar a la hora de administrar y dirigir una empresa por pequeña que sea, el riesgo que supone que las ventas no sean suficientes, la necesidad de conseguir liquidez cuando el dinero no llega para las obligaciones de pago contraídas, etc.
Julián decidió dar el paso y quedarse con la gestión de la gasolinera como autónomo pero en su caso pesó mucho más esta segunda cara de los negocios que la primera. Así que se encontró dirigiendo una estación de servicio que no era rentable en absoluto y que le obligó a endeudarse para poder hacer frente a los pagos necesarios.
Situaciones que se pueden revertir pero sin desaparecer sus efectos
Ante la evidencia de que era un negocio insostenible, Julián consiguió que la gestión de la gasolinera volviera a la compañía (que terminó vendiéndola) y recuperó su puesto de trabajador por cuenta ajena.
Pero los préstamos que tuvo que asumir seguían vigentes y a su nombre, así que se encontró con una deuda de 33.000 euros que, con su nivel de ingresos, no podía pagar.
Afortunadamente se trataba de un problema que tenía solución y que estaba en el proceso contemplado en la Ley de Segunda Oportunidad.
Optó por la vía más rápida y segura de cancelar sus deudas: a través de Libertad Sin Deudas.
Con una simple llamada de teléfono y todo se puso en marcha: le brindamos la información necesaria y le proporcionamos una primera consulta gratuita con uno de nuestros abogados en la que se comprobó que las posibilidades de éxito de su caso se acercaban mucho al 100%.
Y en un procedimiento que duró menos de seis meses (cinco y medio, para ser exactos) consiguió la cancelación total y definitiva de los 33.000 euros que debía.
Auto de cancelación de deuda
Clicando en el siguiente enlace puede consultarse el auto de cancelación de deuda correspondiente a este caso. Los datos de las personas implicadas han sido borrados por motivos de privacidad: Empleado de Tarragona cancela 33.000 euros en menos de seis meses