Créditos contra la masa
Los créditos contra la masa son aquellos que se generan durante el proceso de concurso de acreedores y tienen prioridad de pago frente a otras deudas. Incluyen gastos laborales, judiciales y administrativos, entre otros.
Publicado 18/09/25
Actualizado 26/09/25
ARTÍCULO VERIFICADO POR:
Abogado concursal especializado en Ley Segunda Oportunidad
¿Estás agobiado por las deudas, te quieres acoger a la ley concursal y no sabes lo que son los créditos contra la masa? Estás en el lugar indicado para descubrir su importancia, cuáles son y cómo se cobran, algo relevante tanto si eres deudor como acreedor.
¿Qué son los créditos contra la masa?
El crédito contra la masa es el gasto que se genera después de acogerse al concurso de acreedores. Se caracteriza por tener prioridad de pago y porque, además, se satisface con el patrimonio del deudor.
Este tipo de deudas se zanjan con cargo al patrimonio concursal, pero sin contar aquellos bienes que garantizan créditos con privilegio especial. Hablamos de aquellos hipotecados o pignorados.
Por otro lado, podemos diferenciar entre créditos contra la masa activa y pasiva.
Diferencia entre masa activa y pasiva
El crédito contra la masa y su definición como activa hace referencia a las pertenencias de valor de quien se acoge a un concurso. Así, por ejemplo, el coche, las inversiones, joyas, una vivienda o su mobiliario se toman como tal porque tienen valor monetario.
Sin embargo, al hablar de masa pasiva nos referimos a los créditos y las deudas que el concursado tiene con anterioridad al proceso. De hecho, son estas deudas las que pueden impulsar al deudor hacia el proceso de liquidación o concurso de acreedores.
Tipos de créditos contra la masa, ¿cuáles son?
Ahora que sabemos que los créditos contra la masa se generan durante el proceso de la Ley Concursal, hemos de profundizar un poco más en su clasificación.
Créditos de origen laboral
Un claro ejemplo de los créditos contra la masa son los que se producen en el marco empresarial en forma de pago de salarios. En el concurso de acreedores, los créditos laborales son los más importantes, puesto que están relacionados con los derechos de los trabajadores.
Así, entre entre este tipo de créditos laborales destacan:
- Los salarios de los últimos 30 días de trabajo efectivo antes de que se declare el concurso, siempre que la cuantía no supere el doble del SMI (salario mínimo interprofesional). Esto afecta tanto a empresas como a personas físicas con actividad profesional.
- Tras la declaración del concurso, también se consideran en este tipo de créditos aquellos relacionados con el ejercicio de la actividad profesional o empresarial del deudor. ¿Hasta cuándo? Hasta que el juez acuerde el cese de la actividad o declare la conclusión del concurso. Aquí se incluyen desde las indemnizaciones por despido hasta la extinción de los contratos de trabajo o los recargos de las prestaciones por incumplimiento de obligaciones en relación a la salud laboral.
- Los créditos por indemnizaciones derivadas de extinciones colectivas de contratos de trabajo por orden judicial del concurso.
Créditos concursales: costas y gastos asociados al proceso
Comenzar un proceso de estas características conlleva ciertos gastos que se consideran prioritarios (notaría, personal profesional…). A continuación, veremos cuáles son los gastos asociados a los créditos contra la masa y, en concreto, a los créditos concursales:
- Gastos necesarios para la solicitud y apertura del concurso, medidas cautelares y publicaciones judiciales. Así como los producidos por la asistencia y representación jurídica (abogado y procurador) del deudor, de la administración concursal y/o de otros legitimados. Corresponde cuando vienen obligados por ley o se realizan con el fin de proteger o incrementar la masa patrimonial que servirá para realizar los pagos.
- Retribución del administrador concursal, que tendrá la potestad de decidir los escenarios más favorables para eliminar la deuda del concursado. Ostenta el poder sobre bienes y propiedades.
- Los que resulten de obligaciones contraídas por el administrador concursal durante el procedimiento o, con su conformidad o autorización, por el concursado sometido a intervención.
- Condenas en costas (o pacto entre las partes por estas) por demandas y recursos autorizados por el administrador concursal (que se han desestimado o cuando hubo desistimiento o allanamiento). Se exceptúan los gastos ocasionados por recursos que interpongan contra resoluciones del juez cuando fueren total o parcialmente desestimados con expresa condena en costas.
- Gastos del expediente del Acuerdo Extrajudicial de Pagos aún no pagados (si se formalizó o intentó este pacto).
Otros procesos
Entre los gastos y créditos originados en otros procesos por el concursado, no podemos olvidar los que se han contraído por acuerdos civiles o responsabilidades judiciales. En este sentido, cabe destacar los gastos de alimentos y pensión alimenticia a las personas a su cargo y a los hijos que dependan de sus padres en la cuantía legal prevista por su procedencia.
De igual modo, se han de tener en cuenta los siguientes gastos:
- Los créditos incluidos en pactos preconcursales o concursales relacionados con:
- El 50 % del importe de los créditos concedidos por acreedores o terceros en ejecución de un acuerdo de refinanciación colectivo no rescindible y que haya generado nuevos ingresos de tesorería.
- Créditos concedidos al concursado para financiar el plan de viabilidad necesario para cumplir el Convenio Concursal aprobado, si se llega a la liquidación.
- Obligaciones de pago nacidas por ley o por responsabilidad civil extracontractual (actos dañosos) una vez declarado el concurso, hasta su conclusión.
- Devolución de contraprestaciones recibidas por el deudor si se rescinden operaciones (salvo mala fe de ese acreedor).
- Prestaciones a cargo del deudor en contratos con obligaciones recíprocas pendientes de cumplimiento que continúen en vigor tras la declaración de concurso.
¿Cuándo y cómo se pagan los créditos contra la masa?
Los créditos contra la masa según la ley concursal son los que primero se pagan, incluso tienen prioridad a otros contraídos antes del proceso. Además, dentro de este tipo de créditos, el que se abona de inmediato es el crédito laboral.
De igual modo, las deudas de alimentación y las contraídas con el Estado o las entidades gubernamentales (Hacienda o Seguridad Social) tienen preferencia de pago. Y el resto de créditos a la masa se pagan según sus respectivos vencimientos.
Por otro lado, si se han generado nuevos ingresos de tesorería, conocidos como fresh money, el 50 % se considera crédito con privilegio general.
Por lo demás, hay deudores con expedientes poco complejos (particulares, autónomos y microempresas) que acumulan como créditos contra la masa solo algunos conceptos de los citados. Son habituales, en este sentido, los concursos en los que solo se computan en este grupo ciertos gastos judiciales y de gestión del procedimiento.
¿Qué sucede si la masa activa es insuficiente?
Si, como concursado, no dispones de bienes o propiedades suficientes para satisfacer la totalidad de tus deudas, se realiza un procedimiento simplificado. Este incluye una liquidación rápida y el pago de la mayor cantidad de acreedores posible.
Al darse esta situación, el orden de pago de créditos contra la masa es el siguiente:
- Gastos imprescindibles para ejecutar la liquidación rápida de bienes, si la hay, aprobados por el juez. Suelen ser, con frecuencia, algunos devengados por el administrador concursal.
- Salarios de los últimos treinta días, hasta el doble del SMI.
- Salarios e indemnizaciones, con el límite resultante de multiplicar el triple del SMI por el número de días de salario pendientes de pago.
- Impagos por alimentos devengados una vez abierta la fase de liquidación, sin superar el SMI.
- Costas y gastos judiciales del concurso de acreedores.
- Otros créditos contra la masa.
Una vez satisfecho el crédito contra la masa mediante la liquidación de propiedades, se pagan las deudas previas al concurso. No obstante, hay casos en los que tras la liquidación de bienes no se consigue pagar a los acreedores más antiguos. Si se da esta situación de insolvencia, el juez puede permitir la EPI o exoneración del pasivo insatisfecho.
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